La construcción el gran dinamizador de la economía

Para bien o para mal, el resultado y el estado general de la industria de la construcción es un termómetro de toda la situación económica general de un país. Fundamentalmente, porque la obra pública suele ser uno de los principales motores de toda la actividad de una nación y principalmente una fuente de empleo importante y privilegiadas, sobre todo para los sectores menos calificados de la fuerza laboral. Esta situación adquiere más relevancia en nuestro país en las provincias del Nordeste (NEA).

A fines del 2019, el salario en esta región sufrió una caída real del 10 por ciento. Asimismo, nuestra provincia de Formosa tuvo una caída del 20,4 por ciento, en el sector de la construcción, en un año. El descenso la ubicó en el segundo lugar en el ranking de las zonas que más cayeron en el NEA. El primero lo ocupó el Chaco, con un brusco descenso del 27,7%; le sigue Corrientes, con un saldo negativo de 17,4%  y Misiones con un 11,6%.

Los números no son lamentablemente exclusivos de esta zona del país, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en todo el territorio, el retroceso de esta actividad fue del 5,2 por ciento. Aún más alta que el de toda la actividad industrial en su conjunto, que fue del 4,5%. Los números son preocupantes, pero también es importante recordar que así como se trata de un rubro  en el que rápidamente repercute la situación negativa macroeconómica, asimismo tiene el potencial de convertirse en el gran disparador de la reactivación. Tal como lo señalan empresas especializadas en la provisión de esos materiales, como El Pimpollo, la demanda de estos insumos suele fluctuar a la par de la activación o baja de toda la industria.

Y es que, además de su influencia en la ocupación laboral de la parte más baja de la pirámide económica, la construcción incentiva -a su vez- otras manufacturas. como la del transporte, pavimentación de rutas, pequeños comercios, arquitectos e inmobiliarias, son algunos de las empresas directas que se ven beneficiadas. También las compañías que deciden realizar reformas o construcciones en sus fábricas son un indicador de una reactivación económica específica en cada caso.

Hay otra característica que hace a estas producciones tan importantes. Y es que -en general- suelen abarcar radios de influencia especìfico y activar mucho el movimiento económico local. Por ejemplo, un corralón que se desempeña en una determinada zona, es la soluciòn ideal y natural, para poder proveerse de materiales o más recursos cuando se los necesita. Esto fomenta a los comercios y corralones del barrio. Así un corralón de zona sur, como el de este enlace: https://www.elpimpollo.com.ar/corralon-lanus/ repartirá sus materiales con menos tiempo de anticipación cuando está en la zona de influencia de un proyecto, por lo que será una opción pertinente para la gestión de compras de diferentes insumos.

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